Testigos y protagonistas de lo que se llamó “la nueva ola”, Oscar Ayala, Álvaro Ayala y Wilmar Segura unieron su experiencia y conocimiento para mantener viva la época maravillosa de los años 60, 70 y 80, no sólo en la memoria y el corazón, sino en el oído, el verbo y la conciencia de todos quienes la vivieron. Y por qué no, de las nuevas generaciones que recibieron el legado invaluable de aquella época maravillosa.


Oscar Ayala

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Todos los seres humanos a lo largo de nuestra existencia experimentamos intensos cambios especialmente cuando vemos que se aleja la niñez y se aproxima la apasionante juventud.

Yo tuve la inmensa fortuna de ver coincidir esa etapa con la que, tal vez, sea la década de mayores transformaciones del siglo XX: Los años sesenta, aquellos que hicieron desaparecer mis infantiles deseos de ser conductor de un carro de bomberos, para encontrarme con la música, inseparable compañera desde entonces, con mi primera novia que aun no he olvidado, con algunos pocos amigos que todavía conservo, y con los deseos de “tragarme el mundo”.

Para mi, Longplay radio es la oportunidad de volver a vivir todo ese maravilloso pasado y de compartir mis suenos con mas recientes generaciones que también tienen sanas ambiciones y quimeras. Como lo expresa la idea de nuestro portal, la música hermosa de esa y de décadas subsiguientes, sera nuestro hilo conductor y hasta un pretexto para unirnos con hermosos seres que comparten nuestros ideales”.

Espero que seamos compañeros en el tiempo y la distancia!!!!


Álvaro Ayala

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Años 60… años de rompimiento con lo establecido. Años de una juventud que se atrevió a confrontar los conceptos morales, sociales y religiosos considerados por mucho tiempo como “políticamente correctos”.

Años que promovieron la idea “hagamos el amor y no la guerra” cuando hacer el amor era pecado y hacer la guerra una “aventura”. Por fortuna hacer el amor hoy ya no es pecado… aunque lamentablemente hacer la guerra sigue siendo una “aventura”.

Años que viví entre el temor al cambio y el valor por intentarlo. Y la música, testimonio de una época de rebeldía… música que en casi todas sus formas predicaba el amor.

Bien lo dicen los Beatles con “All you need is love” y Jhon Lennon con su inmortal “Imagine.”

Dice otra canción de la época: “La música, nos transporta a un mundo mágico.” Y dicen los entendidos que escuchar la música de la época de la juventud, reactiva las neuronas, rejuvenece el espíritu y alimenta el alma.


Wilmar Hernando Segura

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Los años maravillosos quedaron grabados en mi corazón como firma estampada en cemento, la agitación política de la época plasmada en hechos como la guerra de los seis días, el inicio de la guerra de Vietnam y la definición del concepto conocido como guerra fría se enfrentaron a una revolución cultural y juvenil sin precedentes que partió la historia del siglo XX en dos.

El concepto de contracultura liderado por el movimiento Hippie configuró una revolución en las artes pictóricas, escénicas y musicales con manifestaciones puntuales que bajaron las artes de las elites rancias y oligarcas y que aunque no dejando de ser usadas con fines políticos se caracterizaron por la expresión más simple y a la vez sincera del amor, la paz y la libertad.

Me llegan a la mente La píldora anticonceptiva, las revoluciones estudiantiles, el pop art, los happenings, la minifalda, el sueño americano, las flores en el pelo, el microbús Volkswagen, San Remo, Eurovisión, los yeyés, gogos, la nueva ola francesa, el neorrealismo italiano, la expansión de la televisión, los avances en la tecnología sonora, la creación del transistor y las revoluciones sociales que de alguna manera nos pusieron ante la necesidad de ver el mundo y nuestra vida con otros ojos.

Cambió la forma de enamorarnos y con ella la forma de expresar el amor; “She is like rainbow” decían los Rolling Stones.

En Longplay radio  está cada sensación intacta, está el sentimiento inmenso como en aquellos años llenos de color, amor y alegría en donde el ruido de mi tocadiscos embelesaba mi espíritu libre y aventurero. Aunque aquel tocadiscos no esté; longplay gira alrededor de mi mundo congraciándose con mis ganas de vivir y con mis sueños de amor juveniles.